jueves, 2 de mayo de 2013

Los tres órdenes arquitectónicos clásicos en la columna griega

Introducción

La máxima contribución de los griegos a la arquitectura fue la creación de los tres estilos u órdenes clásicos: dórico, jónico y corintio, siendo la columna y específicamente el capitel, el rasgo más distintivo entre cada uno de los órdenes. Asimismo el templo es la construcción donde más claramente aparecen representados dichos estilos. Por lo tanto a lo largo del presente trabajo se hablará acerca de la importancia y finalidad que tenía el templo para los griegos, también se hablará de una manera muy general de los elementos que componen a la columna, en qué consiste un orden arquitectónico y posteriormente se irán presentando cada uno de los órdenes mencionando sus orígenes y características principales.

El templo griego

La religión en Grecia jugaba un papel importante tanto en la vida cotidiana de sus habitantes como en la política. Para los griegos, los dioses poseían virtudes y defectos, por lo tanto les atribuían emociones humanas y los hacían participar activamente en la vida. Había doce grandes dioses, sin embargo, no eran los mismos en todos lados, ya que cada ciudad-estado tenía su propio patrón. (Escalera, 2005: 3-4)

El templo es el más emblemático de los edificios de la cultura griega y su función era albergar la estatua de la divinidad, pero cabe mencionar que no era un lugar para la congregación de fieles, ya que los actos de culto se realizaban fuera del templo, específicamente en el altar localizado frente a la fachada principal, donde también se realizaban los sacrificios de las víctimas. Se encontraba situado sobre un basamento elevado, de manera que también alcanzaba una escala monumental. Así mismo, el templo tan sólo era una parte del todo el santuario, el cual estaba delimitado por un muro continuo. En muchas ocasiones el templo fue utilizado como símbolo de poder y riqueza de las ciudades. (HA Tomo II: 230)

El templo griego es siempre un edificio de estructura simple, en la que el elemento fundamental es la naos, la sala donde se guardaba la estatua de la divinidad, precedida de un pórtico, o pronaos, que a menudo tiene su equivalente (aunque sin comunicación con la naos) en la parte posterior del templo u opistodomo (opisthodomos). Este conjunto, orientado hacia el este, se alzaba normalmente sobre un basamento de tres escalones (crepis o crepidoma), el último de los cuales constituye una plataforma para las columnas. Esta estructura básica puede complicarse mediante la existencia de columnatas en los dos lados cortos (templo anfipróstilo) o, en edificios de mayores dimensiones, en los cuatro costados (períptero), a veces con una doble hilada de columnas (díptero). (HA Tomo II: 230)
En función del número de columnas existentes en los dos lados cortos, los templos griegos son llamados tatrástilos (de cuatro columnas), hexástilos (los más corrientes, de seis columnas) u octástilos (de ocho). (HA Tomo II: 232)




La columna: sus elementos

Es muy posible que el origen de la columna esté en la imitación del tronco de árbol o el trozo de roca que se empleó primitivamente  para sostener la cubierta  de las viviendas. Una vez inventado y erigido el apoyo, la necesidad y el arte se encargaron de perfeccionarlo y embellecerlo.
La columna según su colocación, forma o estilo ornamental, recibe diferentes nombres tales como: exenta, adosada, duplicadas, germinadas, lisa, acanalada, estriada, abultada, entre otros. (Cumbre, 1958: 386)
Se le llama columna al pilar o apoyo vertical, generalmente cilíndrico, que sirve de sostén a un edificio o bien como elemento ornamental. Consta de tres partes: Base, fuste y capitel, cuya forma y ornamentación son características de cada estilo u orden. (Galiana Mingot, 1981: 268)

Basa o base: en que descansan:

- Toro: Moldura gruesa en forma de media caña. (Galiana Mingot, 1981: 1009)
- Zócalo: Cuerpo inferior de un edificio y de otras construcciones, que compensa el declive o las irregularidades del terreno y permite elevar los basamentos a un mismo nivel. (Galiana Mingot, 1981:1055)

Fuste: Cuerpo de la columna, o sea, la parte de la misma que media entre la base y el capitel. (Galiana Mingot, 1981: 509) El fuste puede constar de una sola pieza (monolítico) o de varias superpuestas (tambores), y ser de distinto material que los otros elementos. (Cumbre, 1958: 386)

Capitel: Parte superior de una columna, que soporta el arquitrabe del entablamento o el arranque de un arco. Descansa sobre el astrágalo (moldura convexa de sección semicircular y se halla rematado por el ábaco. (Galiana Mingot, 1981: 207) La forma y la decoración varían según el estilo arquitectónico a que corresponda. (Cumbre, 1958:124) A su vez el capitel se divide en: ábaco, equino y collarino.

- Ábaco: Plano superior o tablero que corona el capitel de una columna. El ábaco es cuadrado y simple en el orden dórico, tiene molduras ornamentales en el jónico y se encorva en el corintio. (Galiana Mingot, 1981: 1)
- Equino: Moldura que soporta el ábaco en el capitel del orden dórico. (Galiana Mingot, 1981: 425)
- Collarino: Moldura anular de la columna, entre el fuste y el capitel. (Galiana Mingot, 1981: 268)



Órdenes arquitectónicos


Para cualquiera de las artes existen reglas objetivas, análogas a leyes de la naturaleza, y el valor de cada experiencia particular consiste en adecuarse a ellas. En la arquitectura se ha convenido llamar a estas reglas con el nombre de órdenes: dórico, jónico y corintio. ( Benevolo, 1994:18)

Esta palabra está cargada de referencias ideológicas, vivas todavía hasta una época reciente. “Orden –escribe un autor del siglo pasado– significa disposición regular y perfecta de partes que concurren en la composición de un conjunto bello; el orden, por tanto, se opone a la confusión”. (Benevolo, 1994:19)

Los adjetivos “dórico”, “jónico” y “corintio” aluden, como se sabe, a los repertorios tradicionales de algunas estirpes griegas, estos repertorios son, sin embargo, fijados e idealizados para poderlos utilizar en general, incluso fuera de los lugares y de los grupos étnicos originarios. (Benevolo, 1994: 20)
El orden se da, de manera independiente, con la justa medida de los miembros de la obra y su concordancia asimétrica con el todo, tomando como base un módulo. Existen tres tipos de órdenes griegos, creados para dar carácter a cada templo: el dórico, el jónico y el corintio. (Escalera, 2005: 5)
Existen tres órdenes clásicos en la arquitectura griega y son: el dórico, el  jónico y el corintio. Cada uno de ellos tiene peculiaridades y pueden verse más explícitamente en el templo. El dórico y el jónico se desarrollaron en el periodo arcaico y clásico, mientras que el corintio se desarrolló en el periodo helenístico. (Gardiner, 1994: 21)

Orden dórico

“El estilo dórico fue una creación de los jonios, quienes al edificar un templo a su dios Apolo copiaron los templos levantados por los dorios en la provincia de Acaya, pero como éstos carecían de columnas, los jonios tuvieron que buscar la manera de realizarlas de tal modo que sirvieran tanto para sostener una carga como para dar una satisfactoria apariencia. De acuerdo con ello eligieron la estatura y proporción del hombre; hallaron que en su altura se contenía su pie en seis veces, así que hicieron columnas tan altas como seis veces el grosor, a las cuales llamaron dóricas”. (Escalera, 2005: 7-8)

El orden dórico se caracteriza por la robustez de las columnas, además su altura es equivalente de cuatro a seis veces y media al diámetro de la base, y al carecer de basa, se apoyan directamente sobre el estilóbato (plano de sustentación de las columnas de una columnata). En cuanto a la decoración, éstas tienen veinte estrías unidas a arista viva, además de tres surcos horizontales incisos cerca de su extremo superior. Su anchura es ligeramente decreciente, de abajo arriba, y las aristas presentan una ligera curvatura convexa (éntasis) destinada a corregir una ilusión óptica, ya que un fuste absolutamente rectilíneo habría tenido un aspecto cóncavo. Los capiteles se componen de un elemento inferior en forma de almohadilla, llamado equino, al que se superpone el ábaco, una pieza cuadrangular baja. Por encima del ábaco viene el epistilo o arquitrabe, normalmente liso y terminado en filete llamado tenia. (HA Tomo II: 232)
Sobre el epistilo se apoya el friso, cuya decoración está formada por una alternancia de dos elementos: los triglifos (bloques decorados que se colocan sobre el centro de las columnas y de los intercolumnios) y las metopas (finas losas de piedra o terracota que podían o no tener decoración) que debían ocupar también, necesariamente, los cuatro ángulos del edificio, de manera que los de las fachadas estuvieran en contacto con los de los costados. Por encima del friso, finalmente viene la cornisa, compuesta por un alerón horizontal y también por las últimas tejas de la cubierta, que descansan directamente sobre él. (HA, Tomo II: 233)

El orden dórico del periodo arcaico
Este orden se documenta a fines del siglo VII a.C., apareciendo por primera vez la estructura clásica de la naos, con pronaos y opistodomo dotados de dos columnas in antis, esto en el Templo de Hera en Olimpia.
Pero el primer templo dórico construido totalmente de piedra es el de Ártemis ubicado en la isla jónica de Corfú y fechado a principios del siglo VI a.C. 
Los capiteles de este periodo son los que tienen el equino bajo y ancho, flancos curvilíneos, profunda moldura cóncava en la base y robustez en las columnas, cuya altura quintuplica el diámetro de la base. (HA Tomo II: 234)

El orden dórico del periodo clásico
En el siglo V a.C., la arquitectura dórica alcanza su plenitud con edificaciones como el Templo de Zeus en Olimpia y el Partenón en Atenas.  Aquí los capiteles adquieren el perfil clásico con equino más alto, con un perfil menos curveado y sin la moldura cóncava. (HA Tomo II: 238)
A lo largo del siglo IV a.C. el orden dórico evoluciona hacia una mayor esbeltez y ligereza, así como a una combinación de elementos de distintos órdenes, sobre todo en los interiores. Esto se puede observar en el Templo de Apolo Epidauro en Arcadia a fines del siglo V a.C. Se utilizaron las falsas columnas que desempeñaban más un papel decorativo que de sostén. 
Con posteridad al siglo IV a.C. se mantendrán las tendencias que se han señalado anteriormente, pero el ya tradicional orden dórico perderá poco a poco popularidad (HA Tomo II: 239)

Orden jónico

“Este orden es llamado jónico,  por ser creación de los jonios, quienes construyeron un templo a la diosa Diana, que representaba la delicadeza y belleza de las formas femeninas, y cuyo rostro consideraron era representativo de dichas cualidades, por lo que lo tomaron como patrón, descubriendo que se medía en su estatura ocho veces y media. Con base en esta proporción dieron altura a sus columnas en ocho veces y media su grosor, e imitando los pliegues del manto de las matronas, hicieron al fuste un acanalamiento en forma estriada, mientras que al capitel le diseñaron una volutas a manera de cabellos enroscados, a la usanza de las mujeres, quienes los peinaban alrededor de las orejas. A estas columnas les llamaron jónicas“. (Escalera, 2005:14)
Los primeros templos jónicos erigidos en la Grecia del este, se caracterizan por una fuerte influencia oriental, lo cual se manifiesta en varios aspectos: en sus dimensiones colosales, en el gusto por la multiplicación de los soportes verticales y en la riqueza decorativa propia de este orden. (HA Tomo II: 240)
El orden jónico se caracteriza por tener una mayor riqueza ornamental y proporciones más esbeltas. Las columnas, cuya altura multiplica entre ocho y diez veces el diámetro de base, estaban decoradas con veinticuatro estrías, separadas por finas superficies lisas y apoyadas sobre basas con molduras que, a su vez, descansan a menudo sobre un bloque paralepípedo llamado plinto. Las columnas, que no suelen presentar éntasis, se terminan en la parte superior con una moldura convexa. 
El capitel jónico se compone de tres partes: una especie de equino, decorado generalmente con una composición de ovas y flechas, una almohadilla con dos volutas laterales, decoradas con un surco rehundido en espiral, y un ábaco cuadrado, de poca altura, ornamentado a menudo con ovas y flechas u otros motivos. 
Este tipo de capitel estaba concebido únicamente para una visión frontal (o posterior), lo cual plantea un problema en las columnas de los ángulos. Esto fue resuelto por lo griegos mediante la utilización en estos lugares de dos frentes de volutas en las dos caras externas del capitel. Por encima de los capiteles viene un epistilo liso, dividido en tres fajas horizontales progresivamente más salientes. Sobre el epistilo puede existir un friso, liso o con decoración esculpida, o bien un cuerpo de dentellones enmarcado por sendas fajas se ovas y flechas. (HA Tomo II: 233)
El orden jónico ha sufrido ciertas transformaciones a lo largo de la historia ya que en el siglo IV a.C. la actividad constructiva reemprende con fuerza en las ciudades de la Grecia oriental, y el orden evoluciona siguiendo distintas tendencias, y junto a las construcciones de proporciones colosales, se levantan también templos de dimensiones modestas. (HA Tomo II: 241) Ya en el siglo III a.C. el orden jónico evolucionará hacia la creación de edificios más ligeros mediante la eliminación de las columnatas interiores del peristilo, el uso de columnas muy esbeltas y de intercolumnios amplios. (HA Tomo II: 242)

Orden corintio

“Se dice que éste orden fue inspirado de la manera siguiente: una doncella nacida libre en Corinto, justamente en edad de casarse, fue atacada por un malvado, quien huyó. Después de su entierro, su nodriza recolectó un poco de las pequeñas cosas que daban alegría a la mujer mientras vivía, las puso en una canasta y las llevó a la tumba, cubriéndolas con un tejado para que estuvieran más tiempo a la intemperie. La canasta fue colocada justo sobre la raíz de un acanto, la cual se comprimió y al llegar la primavera echó hojas y tallos que crecieron en medio y alrededor de la canasta, rodeándola hasta que la presión de su peso forzó a las volutas a curvarse hacia afuera y a los lados.” (Escalera, 2005: 17)
“Por coincidencia Calimatos, griego famoso por sus refinados y delicados trabajos artísticos, pasó por esta tumba y observó la canasta envuelta con las jóvenes y delicadas hojas creciendo alrededor. Encantado con el nuevo estilo y forma, diseñó así las columnas para los corintios; determinó sus proporciones simétricas y con el tiempo estableció las reglas que en adelante serían como orden corintio: la altura del capitel, incluyendo su ábaco, debían ser equivalentes al ancho de la base de la columna.” (Escalera, 2005: 18)
El orden corintio es una variante del jónico, diferenciándose de éste por el uso de un capitel característico, el cual está decorado en la base con un anillo de hojas de acanto y en la parte superior con una palmeta central y sendas espirales en los ángulos. (HA Tomo II: 233)
El orden corintio sirvió para enriquecer las obras arquitectónicas; tan esbelto y flexible como el jónico, su capitel, en cambio, era exclusivamente escultórico formado por dos filas superpuestas de hojas de canto. (HA Tomo II: 231)

Conclusiones

La influencia de los estilos arquitectónicos de los griegos fue tal, que en muchos lugares del mundo se pueden encontrar edificaciones con elementos clásicos tomados de los griegos. Dicha influencia y expansión cultural se debió a los contactos que mantuvo Grecia con diversas culturas.
Sin duda, el templo jugó un papel muy importante dentro de las sociedades de la antigua Grecia, al grado de convertirse en una de las construcciones más significativas de los griegos. Gracias a los diferentes órdenes creados, a cada templo le fue conferido un carácter y simbolismo muy especial.
Gracias a los vestigios de estos edificios es que podemos hoy en día estudiar y apreciar la grandiosidad de su arquitectura en la que se mezcla la simetría, la armonía, la proporción, el orden, el ritmo, y la disposición para lograr una obra de arte.


Referencias

Benevolo, Leonardo. (1994) Introducción a la Arquitectura. España: Edit. Celeste.

Enciclopedia Ilustrada Cumbre. Tomo 3-C. (1958) México: Edit. Cumbre.

Escalera de Audiffred, Aida del Rocío. (2005) Los atributos de dos diosas grecorromanas y su relación con los órdenes arquitectónicos. Transcripción de conferencia magistral  Seminario Permanente de Iconografía DEAS-INAH. CONACULTA-INAH. No. 33. México.

Galiana Mingot, Tomás De.(1981) Pequeño Larousse de ciencias y técnicas. México: Edit. Larousse.

Gardiner, Stephen. (1994) Historia de la Arquitectura. México: Edit. Trillas.

Historia del Arte. Tomo 2. (1997) España: Edit. Océano.



No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada